Formas parte de ese grupo de alumnos que siempre me
han hecho gracia: en clase los famosos crecepelos, bombillas
y demás. Con un pronto brutal (supongo que heredado…), pero con un corazón
gigante.
Y ya te has hecho mayor. Te conocí con tres años. Eras un niño muy
alto y guapetón. Ahora te has convertido en un hombre y no puedo más que
desearte mucha suerte en la vida.
En tu casa y en el colegio te han / hemos enseñado
a vivir. Ahora volarás solo. No te olvides de todo lo que tus padres y el
colegio te han inculcado.
Disfruta de Santiago. Vive intensamente tu vida
universitaria. Son unos años únicos en la vida. No te pierdas nada del mundo cultural que rodea la universidad: teatro, ciclos de cine, conferencias, conciertos...
Carpe diem!
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