domingo, 17 de junio de 2012

A Javier (S.T.T.L.)

Queridísimo primo:

Me he quedado sin palabras. Qué pena, qué grandísima pena. Pero sé que has encontrado tu paz. Vivías absolutamente atormentado (tu madre bien me lo contó), pero las últimas veces te encontré muy contento y animado. Llegamos
incluso a ser colegas de profesión.
Te conocí muy pequeño. Eras absolutamente perfeccionista en todo. Muy divertido. Unos ojos (heredados de tu madre) que iluminaban y una sonrisa que producía felicidad. Me acogisteis en vuestra casa como una más, cuando más os necesité y pasasteis a ser mis tíos y mis primos in aeternum
Desde fuera hay decisiones que no se pueden entender. Simplemente las respetamos. Tú eres tú solo. No dejas mujer. No dejas hijos. Pero sí dejas  una colección de primos que nunca te olvidaremos. Y a tus padres rotos por el dolor, pero en cierta manera reconfortados porque saben que has dejado de sufrir.
Te quiero.

Javi, sit tibi terra levis.

No hay comentarios:

Publicar un comentario