lunes, 23 de junio de 2014

La Roja

  Hoy comparto una reflexión de Gaspar:

«Dulcinea del Toboso es la más hermosa mujer del mundo, y yo el más desdichado caballero de la tierra, y no es bien que mi flaqueza defraude esta verdad...» (D. Quijote, II, 64)

Hoy más que nunca -más que en la finales de 2008, 2010 y 2012-, es el día de estar con ellos, apoyando delante de la tele, sin que el resultado importe para nada, en lo que es el adiós de varios. 
Gracias a ellos, mi hijo lleva una estrella en su camiseta de crío; gracias a ellos, con tan sólo ocho años él ya había vivido éxitos que mi generación de cuarentones -casi cincuentones- no habíamos ni soñado hasta su llegada; gracias a ellos, muchos hemos visto una mínima luz en medio de las tinieblas de una crisis interminable... Y así podría seguir dando argumentos hasta cansarme. Ni ciento ochenta minutos, ni muchísimos más, pueden hacer olvidar los millones de lágrimas de emoción y orgullo que muchos españoles hemos vertido desde que ellos -sí, sí, ellos... los mismos a los que ahora negamos conocer...- nos clasificaron para la Euro de Austria-Suiza.
Toda una vida de aficionado no llega para agradecer lo que nos han dado.

¡Grandes, muy grandes siempre estos jugadores y su seleccionador, sin excepciones, reservas, ni matices! ¡En la salud y en la enfermedad...!

Gaspar Salgado Fernández

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