Hoy comparto una reflexión de Gaspar:
«Dulcinea del Toboso es la más hermosa mujer del mundo, y yo el más
desdichado caballero de la tierra, y no es bien que mi flaqueza defraude
esta verdad...» (D. Quijote, II, 64)
Hoy más que nunca -más que
en la finales de 2008, 2010 y 2012-, es el día de estar con ellos,
apoyando delante de la tele, sin que el resultado importe para nada, en
lo que es el adiós de varios.
Gracias a ellos, mi hijo lleva una
estrella en su camiseta de crío; gracias a ellos, con tan sólo ocho años
él ya había vivido éxitos que mi generación de cuarentones -casi
cincuentones- no habíamos ni soñado hasta su llegada; gracias a ellos,
muchos hemos visto una mínima luz en medio de las tinieblas de una
crisis interminable... Y así podría seguir dando argumentos hasta
cansarme. Ni ciento ochenta minutos, ni muchísimos más, pueden hacer
olvidar los millones de lágrimas de emoción y orgullo que muchos
españoles hemos vertido desde que ellos -sí, sí, ellos... los mismos a
los que ahora negamos conocer...- nos clasificaron para la Euro de
Austria-Suiza.
Toda una vida de aficionado no llega para agradecer lo que nos han dado.
¡Grandes, muy grandes siempre estos jugadores y su seleccionador, sin
excepciones, reservas, ni matices! ¡En la salud y en la enfermedad...!
Gaspar Salgado Fernández
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