Es totalmente cierto. Lo tuve que corregir en un examen de 4º de ESO sobre Luces de Bohemia. Como dice mi cuñada, "no doy crédito". Es tremendo. ¿Abandono? ¿Falta de interés? Yo qué sé.
Disfruté tanto leyendo con ellos LDB que, de todas formas, valió la pena. Creo que captaron el sentido del esperpento. O por lo menos, lo entendieron a su manera.
(El curso pasado, cuando explicamos las dos opciones que se plantean para decidir si Max Estrella está muerto -la portera dice que probar con un espejo en la boca y el cochero, con una cerilla-, me encontré en el examen con: Si le prendes fuego a alguien y no está muerto, se queja y ya sabes que está vivo... Ya me imaginaba la escena, rociando a alguien con gasolina).
Tengo que reconocer, que aunque dan mucho trabajo y son realmente agotadores, a los alumnos se les quiere un montón y se les acaba cogiendo cariño. No sé qué pensarán de mí y de mi cruzada en contra del desorden: carpetas, mochilas, pupitres, papeles, ... Hay uno, muy simpático, que tiene una libreta de cosas. Y es eso, exactamente: cosas. Hojas arrugadas y sucias, metidas de forma desordenada en una libreta que mezcla varias asignaturas a la vez...
Siempre les digo lo mismo: pobres madres y no quiero ni pensar en cómo estarán sus armarios.
Espero que sigas contando y comentando los asuntos de tus alumnos/as (no vaya a ser que haya alguien que se altere por la igualdad de géneros) porque, a pesar de la escasa experiencia que me caracteriza en este campo, está claro que son una fuente inagotable de inspiración. Viva la Yoli!
ResponderEliminarPor cierto, lo de las mochilas cargadas de "cosas" que no se sabe para qué las utililzan es como para escribir y no parar..... Siempre hay piedras, papeles arrugados, trozos de bocatas ya caducados...
"Es totalmente cierto. Lo tuve que corregir en un examen de 4º de ESO sobre Luces de Bohemia. Como dice mi cuñada, "no doy crédito". Es tremendo. ¿Abandono? ¿Falta de interés? Yo que sé."
ResponderEliminarYo no soy profe ni nada, no he terminado mi carrera (de ciencias puras, purísimas) y tengo un trabajo basura (aunque trabajo al fin y al cabo). Pero ese "Yo qué sé" lleva tilde en el "qué".
Sobre profes (he encontrado este blog de casualidad), yo recuerdo a mis profes de preescolar y a los siguientes y casi me acuerdo de todos los del instituto y de la mayoría de la universidad.
Del cole, tuve una que en su afán de coartar la libertad de los niños me hacía cambiar de letra cada vez que empezaba el curso y al final, escribo a mano que sólo yo me entiendo. También se empeñó en que rellenáramos una ficha por cada libro de la biblioteca que cogíamos haciendo resúmenes y cosas de esas y yo dejé de leer porque a mí leer me gustaba pero contar la película, no. Así que de leerme 2 ó 3 libros al día (que encima eran una birria, libros para niños y pequeños y con dibujos) me leía el obligatorio de cada semana con tal de no tener que hacer el trabajo adicional.
A esa profesora la recuerdo con odio por tantas cosas... se murió mi madre y a la malnacida no se le ocurrió otra cosa que decirle a mis tutores que me borraran de solfeo que mis notas habían bajado... y encima era mentira, mis notas no habían bajado, aunque lo estuviera pasando mal, porque yo donde estaba más a gusto era en el colegio.
Por suerte antes de ésa mala profesora (que no sé si era mala profesora, o mala persona, me inclino a pensar en lo segundo), tuve unas buenas (una ya está jubilada y es bastante mayor, pero la recuerdo con cariño y hasta recuerdo cómo daba las clases), y después, mejores incluso.
Gracias a mi siguiente tutora, aparte de no tener faltas de ortografía, no tengo problemas para conjugar verbos (ni le pongo una S a la segunda persona del singular del pretérito perfecto simple de indicativo) y hablo inglés. Voy viviendo de las rentas de lo que aprendí con ella más que con lo que nos enseñaron en el instituto e incluso en la universidad.
Tuve suerte de que en un colegio mediocre en el que no tenían presupuesto para nada al menos me tocaran un par de profesores de verdad, que fueron más "maestros" que profesores. Hace 20 años que acabé el colegio y aún les tengo que dar gracias por ayudarme un poquito a ser como soy y tener lo que tengo en mi cabeza.
Gracias por tu comentario. Corrijo la tilde. Yo también agradezco mi formación a muchos de los profesores que tuve. Su saber ser y su saber estar se convirtieron en modelos para mi vida. Eso sí, la educación la recibí en mi casa, que es donde los niños se tienen que educar.
EliminarYa me gustaría que mis alumnos hablaran de mí como tú lo haces. Un saludo.