Terminó. Por fin. En realidad no terminó nada. Estoy pensando que esto no ha hecho más que empezar. Ahora viene la segunda parte. La rueda de los cursos que giran.
El azar condiciona el que tu hijo vaya a un colegio u otro. Es increíble. ¿Cómo podemos llegar a "sortear" la educación? Yo quiero tener la última palabra en la elección del colegio de mi hijo. No es un sofá, que si me aburro lo cambio, o una estantería que puedo colgar en otra pared. Es MI HIJO. Y yo quiero una formación X para él. No digo educación, porque aunque la escuela se ha convertido en madre, abuela, psicóloga, médico, enfermera, ..., a los hijos ya los tenemos que enviar educados.
En el colegio aprenden a socializar, a respetar, a no ser el centro de atención, a compartir, a abrocharse el mandilón. Es una etapa única. Inolvidable.
Recuerdo con infinito cariño mi colegio y a mis profesores.